El pastel de bodas ha sido parte de la ceremonia matrimonial desde la época medieval, los cuales originalmente se elaboraban a base de trigo que simbolizaba la fertilidad y la prosperidad. De hecho, como rito que simbolizaba la fertilidad, el pastel de bodas debía ser lanzado a la novia.

Cerca de 1900 años atrás, los romanos comenzaron a elaborar pequeños panes a base de trigo y sal. Durante la ceremonia, el novio comía una hogaza de pan de cebada y luego rompía el resto sobre la cabeza de la novia. Esto se consideraba como una señal de buena fortuna y bendiciones para una larga vida y tener muchos hijos. Únicamente los niños nacidos de parejas cuyo matrimonio se había celebrado de esta manera, podrían considerarse para altos puestos dentro de la cultura Romana. Por lo que es pastel no solo daba buena fortuna a la pareja, si no que aseguraba un futuro brillante para sus hijos. La historia también nos dice que romper el pan simbolizaba el “rompimiento” del estado virginal de la novia y la dominancia del novio sobre ella.

En la Inglaterra Medieval existía la costumbre de amontonar pequeños panes para formar una “torre” enfrente de los recién casados. Apilados lo más alto posible, la idea era dificultar que los recién casados se besaran sobre la parte superior. Si los novios podían besarse sobre la pila de panes, se pensaba que eso simbolizaba una larga vida llena de prosperidad.

Se dice que a finales de los 1660´s, durante el dominio del Rey Carlos II, un chef francés visitó Londres y quedó horrorizado con el ritual de apilar los panes. El Chef, concibió la idea de amontonar los panes en una estructura más sólida; así surgieron los pasteles de varios niveles que utilizaban pequeños palos de escoba para separar sus capas. Desde entonces, los pasteles de boda requerían prepararse con varios días de anticipación y, a falta de los modernos sistemas de refrigeración y envolturas de plástico, los pasteles se glaseaban con manteca de cerdo para evitar que se resecaran, la cual se raspaba justo antes de servirlos. Posteriormente se les añadía azúcar para mejorar el sabor de la manteca y permitir dejarla en el pastel como una capa decorativa.

Pastel de bodas blancos

En la mente de la mayoría de las personas, los pasteles de boda deber ser blancos. El simbolismo ligado al color blanco, hace la explicación de esta tradición bastante simple. Y es que el color blanco siempre ha denotado pureza, y también está relacionado con el glaseado blanco de los pasteles que aparecieron en la época Victoriana. Incluso antes de la época Victoriana la mayoría de los pasteles también eran blancos, pero no por el simbolismo. Los ingredientes eran muy difíciles de conseguir, especialmente aquellos que requerían glaseado, y para el glaseado blanco se requería únicamente de la azúcar refinada más fina; por lo que entre más blanco era el pastel, mayor riqueza aparentaba la familia. Así, el pastel de boda blanco se convirtió en un símbolo de opulencia.

Cortando el pastel de bodas

Los pasteles de boda tomaron mayor protagonismo con la tradicional ceremonia de “cortar el pastel”, y es que simbólicamente era la primera tarea que la novia y el novio realizaban conjuntamente como esposos. Esta es la ceremonia que la mayoría de nosotros hemos visto muchas veces. Esta tarea estaba originalmente delegada de manera exclusiva a la novia, era ella la que cortaba el pastel para compartir con sus invitados. Pero conforme el número de invitados creció, y así el tamaño del pastel de bodas, hicieron imposible que la novia llevara a cabo el proceso de distribución por ella misma.

Pasteles de varios niveles

El que fue un simple pastel de boda evolucionó a lo que hoy es una extravagancia de varios niveles. Originalmente, estos pasteles estaban reservados para la Realeza Inglesa. En un inicio los niveles superiores eran maquetas hechas de azúcar hilado, pero el verdadero pastel de varios niveles se creó una vez que el problema de prevenir que los niveles superiores colapsaran sobre los niveles inferiores se resolvió.

Los pilares decorativos existían mucho antes que los pasteles de varios niveles, así que fue una progresión natural para los panaderos tratar de usar pilares de azúcar como una manera de apoyar las zonas superiores. Y para prevenir que los pilares se hundieran en el nivel inferior, el glaseado fue endurecido para proveer el soporte necesario.

Cuando los pasteles de tres niveles se volvieron populares, el nivel superior se solía dejar y un bautizo (que se asumía ocurriría luego de la boda) proporcionaba la oportunidad perfecta para terminar el pastel. Las parejas podían suponer lógicamente la necesidad de tres niveles: el nivel inferior para la recepción, el nivel medio para distribuirlo y la parte superior para el bautizo. A medida que el tiempo entre las bodas y los bautizos se ampliaba, los dos eventos perdieron relación y el motivo de guardar el nivel superior cambió. Pero independientemente del motivo, cuando la pareja finalmente se come el nivel superior del pastel, este se sirve como un recordatorio de su día especial.

Artículo basado en: www.maisiefantaisie.co.uk